SITUACIÓN DE TÉCNICOS BECADOS EN EL EXTRANJERO. OFICIOS
Sesión 62ª, martes 28 de octubre de 2008
El señor NAVARRO.- Gracias Presidente.
Quisiera llamar la
atención de los colegas y de
El debate sobre las
posibilidades y la calidad de la educación que reciben los jóvenes chilenos en
todos los niveles ha estado, por cierto, en la opinión pública y en los foros
políticos, y también, por cierto, académicos desde la revolución de los pingüinos
en 2006, hecho que permitió a nuestra sociedad recordar la vigencia de
Por eso, muchos no
nos sorprendimos y, por el contrario, nos alegramos cuando, en su mensaje del
21 de mayo pasado
“Que los jóvenes que cursan estudios de formación técnica también salgan a estudiar al extranjero. Este año saldrán los primeros 150 técnicos a cursos de perfeccionamiento en el extranjero.
De aquí al 2010 habremos creado cupos para que más de dos mil técnicos jóvenes puedan formarse en los países más avanzados y en áreas prioritarias para el país. Y si es necesario aumentaremos aún más los cupos en todas aquellas áreas que Chile necesita. ¡Estas son oportunidades de verdad para nuestros jóvenes!
Queremos que el compromiso con la formación de excelencia en el exterior sea permanente. Que nuestros jóvenes sepan que estas oportunidades siempre estarán disponibles. Estamos apostando al futuro”.
Esas fueron las
palabras de
Más tarde, a
mediados de agosto,
“Este programa promueve la igualdad de oportunidades entre jóvenes técnicos a través del acceso al perfeccionamiento en centros extranjeros de excelencia, propicia el desarrollo económico del país mediante la formación de capital humano altamente calificado en especialidades que son de interés nacional y, también, posibilita la formación de capital humano avanzado en el desarrollo de capacidades de investigación, desarrollo e innovación en el sistema de educación superior y en el sector productivo”.
En esta ocasión,
“A los 150 becados de este año se sumarán 1.850 nuevos beneficiarios en los próximos dos años. De esta manera, al finalizar el 2010, un total de 2.000 técnicos habrán sido becados para realizar estudios de perfeccionamiento en el extranjero gracias a este programa”.
La beca se señalaba entonces, cubriría todos los gastos asociados al programa, lo que incluía: pasaje aéreo, cobertura del arancel de la institución, alojamiento, alimentación, viático, seguros y asistencia personal.
Este Programa de “Beca de Técnicos al Extranjero” actualmente forma parte del Sistema Bicentenario de Formación de Capital Humano avanzado, lanzado oficialmente ayer. Tan solo ayer.
Y no es que yo tenga vocación de aguafiestas, como algunos lo han insinuado, señor Presidente, pero debe decir que más allá de la alegría inicial que todos sentimos al ver que se incorporaba a los técnicos, tantas veces postergados, siempre hablamos de los profesionales ingenieros, doctores, abogados. Esta vez, becas para técnicos y con oportunidades de salir al extranjero.
Hoy esa satisfacción se ha transformado en preocupación a partir de informaciones aparecidas en la prensa y de los testimonios que a través de correos electrónicos, facebook, y que en persona he podido obtener de algunos de estos 150 jóvenes becados fuera del país.
Porque aun cuando ellos viajaron llenos de expectativas, sueños, esperanzas, cuando aún retumbaban en sus oídos las palabras de “Cursos de perfeccionamiento”, “formación de excelencia”, “oportunidades de verdad”, “apuesta al futuro”, la verdad es que la realidad los ha llevado más bien por los caminos del desencanto y la frustración.
Respecto a las becas.
Al inicio de este proceso existía una página web www.tecnicosalextranjero.cl, que estuvo fuera del ciberespacio por un tiempo y que ahora pasó a llamarse www.becaschile.cl que contenía algunas de las características sobre las becas.
Así, por ejemplo, se decía en este sitio que el programa estaba dirigido a titulados de carreras técnicas de nivel superior “que se encuentren en condiciones de cursar estudios teóricos y prácticos durante el próximo año, o más bien por el plazo máximo de un año en el extranjero”.
El objetivo -se decía- era “promover la formación de calidad de Técnicos de Nivel Superior en Chile, así como también “exponer a Técnicos chilenos a experiencias de formación integral, en culturas en que dicha actividad ha constituido un pilar importante para el desarrollo económico y social del país”.
Entre los requisitos estaba el haberse titulado en los últimos diez años y pertenecer a las áreas de estudio especificadas para cada país de destino.
Se señalaba, además, que se conformaría un listado de preseleccionados, para los destinos de Canadá y Australia, los cuales debían rendir una prueba de diagnóstico para determinar si contaban o no con el inglés básico requerido.
La postulación y la presentación de antecedentes se hacían solo a través de Internet. Y los postulantes seleccionados debían suscribir una carta de compromiso, con la firma de un aval, donde se garantizaba su regreso a Chile una vez finalizados los estudios en el exterior.
Los estudios -decía el sitio, entonces- serían por un máximo de un año lectivo en instituciones de excelencia -reitero- de reconocida trayectoria internacional en la formación técnica de nivel superior, agregándose que tanto las instituciones como las especialidades en las cuales se desarrollarían las pasantías serían definidas por el Ministerio de Educación.
¿Qué realidad tenemos, señor Presidente?
Los testimonios que he recibido de parte de algunos jóvenes que aún permanecen en el exterior y de otros que ya han regresado nos muestran una realidad muy distinta a la descrita.
Esto partiendo desde la selección, proceso durante el cual nunca fueron citados por el Ministerio para conocerlos en persona, recabar antecedentes sobre su perfil e intereses. Solo fueron convocados a la ceremonia de entrega de las becas mediante llamados telefónicos, algunos correos electrónicos. Además, nunca se verificaron en original, legalizados, los antecedentes subidos a Internet, lo que ciertamente en los tiempos que corren podría haber facilitado más de alguna falsificación o adulteración de documentos.
Los seleccionados, además, responden a una gran diversidad de perfiles. Así, hay técnicos de vasta experiencia y trayectoria en su área, con más de un título técnico o universitario, como también personas que no tienen ningún tipo de experiencia laboral, sino no más que el título, lo que ciertamente dificultaba el objetivo de que todos “reforzaran los conocimientos ya adquiridos en Chile”. De hecho -hay que decirlo-, así como algunos profesionales han optado por regresar al país ante la constatación de la situación real de estudios, otros han tomado esta situación como “vacaciones pagadas por el Estado de Chile”.
Un primer tema sensible que debieron enfrentar los becados señor Presidente, fue su recepción y alojamiento en la casa de una familia, las que recibieron una asignación mensual por ello. Según pudieron constatar en los hechos, a diferencia de estudiantes de otros países, cuyo Ministerio chequeó los perfiles para que los becarios concordaran de la mejor forma con las familias receptoras, en el caso chileno, el apuro al parecer conspiró contra la posibilidad de hacer cuestionarios que permitieran velar en este aspecto. Así, muchos de ellos llegaron a casas donde había problemas de alimentación hasta casos de violencia intrafamiliar, que no permitían una adecuada estadía. De hecho, hubo casos de estudiantes que sufrieron algunos problemas de salud por el tema de la alimentación.
A raíz de esto y del costo de la vida en los otros países, los jóvenes becarios también hicieron presente al Ministerio lo insuficiente que resultaban los 200 dólares mensuales que se les entregaban, atendiendo el hecho de que muchos de ellos debían comprar comida, útiles de aseo, vestimentas adecuadas para el clima y pagarse el transporte al centro de estudios.
Por esa razón fue
que algunos de ellos le escribieron a la señora Sonia Zavando, Encargada del
Sector Innovación, de
Señor Presidente, en particular la situación de Canadá, me quiero detener especialmente en los estudiantes que están en Canadá, tanto porque con ellos es con quienes he mantenido más contacto, a través del e-mail, como porque es el país donde están prácticamente la mitad de los técnicos becados.
En primer lugar, recordar que el MINEDUC generó un convenio con una entidad canadiense que agrupa a todos los colleges de Canadá, que imparten formación técnica, aparentemente en las especialidades elegidas en Chile. Sin embargo, los jóvenes han verificado que en Canadá los estudios de “postítulo” en esta área no existen y los que hay tienen como mínimo un año de duración, lo que considerando los cuatro meses de aprendizaje del idioma hace imposible su acceso a los becarios chilenos.
Por otra parte, en el caso particular de los técnicos de Turismo, muchos de ellos con mucha experiencia y otros títulos, fueron derivados a colleges en pequeñas ciudades apartadas, sin ninguna posibilidad de salir de ellas, donde además pudieron comprobar personalmente que la única opción de estudio era el equivalente a un curso básico de turismo impartido en Chile. Esta es una situación grave, señor Presidente, una carrera, o más bien un título similar al primer semestre de cualquier carrera tradicional de turismo; es decir, una realidad bastante alejada de la “profundización de competencias” que ofrecía el MINEDUC en la convocatoria a dichas becas.
Como si eso fuera poco, estos estudiantes pudieron vivir también la amarga experiencia de enterarse que solo para entrar de “oyentes” a clases como “Introducción al Turismo” o “Producción de eventos”, se necesitaba un nivel de inglés equivalente a 8, que es el nivel mínimo requerido para estudiar en Canadá, lo que por cierto no cumplían, y que ni siquiera el proceso de aprendizaje allá les permitía alcanzar. O sea, es decir, los estudiantes se quedaban fuera. Esto revela la falta de prolijidad del Ministerio al llevar a los becarios a una prueba de idiomas que ellos mismo no dudan ahora de calificar de “básica”.
Otra situación grave es la que debieron enfrentar los jóvenes que eligieron la especialidad de minería, puesto que en sus lugares de estudio simplemente no existía la carrera, no existía la carrera, y peor aún, fueron derivados a escuelas de negocios. Lamentablemente, esta es una realidad que se repite con las especialidades de gastronomía y salud, donde los becados saben que poco y nada van a aprender en sus áreas, ya que solo podrán optar a lo más básico, debiendo asumir que jamás profundizarán sus habilidades ya adquiridas en Chile.
Más grave aún, es que la inducción prometida y publicitada en la página www.tecnicosalextranjero.cl nunca existió. Peor aún: a muchos becados nadie los recibió en Canadá, y ni siquiera en el college, y solo por sus propios medios lograron averiguar y constatar la desorganización y la nula planificación del programa. Ninguno de los becados tuvo acceso a una malla de estudios previamente, y menos aún, a información de dónde iban a estudiar.
Tras los reclamos y los retornos de muchos de estos jóvenes técnicos, el MINEDUC les ha ofrecido, por única vez, entregarles 500 dólares a cada uno de ellos, a cambio de que suscriban un documento donde se comprometen a terminar sus “estudios”, y en caso de que alguno no quisiera seguir, deberá retornar parte de los recursos invertidos en ellos, lo que de ser efectivo solo agrava lo ya narrado.
Algunos becarios, hay que decirlo, decidieron quedarse solo por estudiar, aprender o mejorar su inglés, aunque saben que su especialidad poco y nada le va a servir.
Finalmente, quisiera relevar que muchos de los jóvenes becarios son personas con familias, con hijos, que dejaron trabajos para optar a esta “oportunidad”, que finalmente terminó en una gran decepción. Ellos merecen más que una explicación administrativa formal, y más que el diploma con un lindo logo de un college que recibirán por asistir de oyentes a diferentes cursos, no siempre relacionados con su profesión, y que nos servirá de nada, de nada, a su regreso al país.
Por eso, junto con anunciar que presentaremos muchas indicaciones al respecto a las glosas contenidas en el presupuesto del MINEDUC, quiero pedir que se oficie a mi nombre a la señora Ministra de Educación Mónica Jiménez, para pedirle que nos informe detalladamente acerca del proceso de convocatoria, selección y envío de estos 150 jóvenes técnicos a Canadá, Australia y al País Vasco; pedirle que nos remita un listado con los nombres y títulos de cada uno de ellos, precisando su Región de origen y el college al que fueron derivados; pedirle que nos señalen las carreras que cada uno de ellos fue a estudiar, pedirle que nos señale cuáles fueron los criterios de selección de los colleges y cuáles son los montos invertidos por el Estado en cada uno de estos jóvenes.
Por cierto, también quisiera pedirle a la señora Ministra que se refiera a las respuestas entregadas por el MINEDUC a los legítimos reclamos de estos jóvenes, nos informe de los nombres y las razones de retorno de varios de los becarios, ¡por qué volvieron!, ¡que digan!, y, por cierto, que nos diga cómo el Ministerio puede garantizar que los jóvenes que serán becados a otros países, ya sea para carreras técnicas o posgrados, no volverán a vivir las experiencias que he señalado y claramente no responden a las expectativas de los postulantes y menos a la satisfacción de las necesidades profesionales que el país requiere y que estas becas, se suponía, debían satisfacer.
Quiero además
señalar, señor Presidente, en mi calidad de Presidente de
El Ministerio está mandando miles de profesionales, que abandonan sus trabajos para ir a doctorarse o a posdoctorarse. ¡Y las universidades chilenas ni siquiera fueron consultadas!
Quiero señalar, además, que tal como lo dijo el Rector Pérez muy asertivamente y con gran fuerza, si no se produce el aporte para las jubilaciones al interior de la universidad chilena, todos estos posdoctorados o doctorados van a regresar y no van a encontrar cabida, y van a quedar o frustrados o se van a tener que devolver afuera.
Porque se han ido a preparar para enseñar, investigar, y esos cupos no existen en Chile. Aquí no hay una sincronía entre la vuelta de estos profesionales altamente capacitados con la disponibilidad de las universidades chilenas, que tienen disponibles para jubilar a 5 mil académicos, y el Estado, el Ministerio de Hacienda, no les entrega los recursos para realizar esa jubilación. ¡No se los entrega!
Por lo tanto, estamos ad portas, como dijo el Rector de la universidad de Chile, la universidad pública más importante del país, de que este programa se convierta nuevamente en un fracaso. Es decir, tanto en el nivel técnico, señor Presidente, como en el nivel profesional de doctorado y posdoctorado, nos enfrentamos frente a un Ministerio que no consulta a las instituciones adecuadas y que realiza las cosas a medias.
Aquí salió el tiro por la culata. Los jóvenes están indignados. Sus familias están tremendamente preocupadas y no es solo porque sea plata del Estado, es porque muchos de ellos abandonaron trabajos. Y la verdad es que querían aprovechar la oportunidad que el Estado de Chile les ofrecía. Son gente responsable, gente de esfuerzo, que trabajó, se educó. Muchos de ellos pagaron sus carreras. Y esta es una gran oportunidad.
¡Qué manera de
desvirtuar las oportunidades que
Yo aquí quiero establecer la responsabilidad. La señora Ministra tiene que establecer qué pasó.
¡Esto es escandaloso!
Aquí hay un problema. Y hoy día los jóvenes se han comportado de manera súper decente. Le han hecho llegar los antecedentes a un Senador para que formalmente se los pida al Gobierno.
La verdad es que esto daba para un tremendo escándalo. Ellos saben y no quieren por nada que esto se transforme en un hecho político. Lo que quieren es que se resuelva; que efectivamente la condición de los que están fuera y de los que han regresado se resuelva. Y que se saquen lecciones para que esto no vuelva a ocurrir.
Yo espero que el
Ministerio así lo procese, que, particularmente,
Yo ya lo he señalado, señor Presidente. El Senador Larraín o el Senador Muñoz Barra, el Senador Ávila ya hemos dicho, entre otras cosas, que no estamos disponibles para aprobar el Presupuesto del Ministerio de Educación si no, al menos, debatimos sobre la deuda histórica de los profesores.
Y la verdad es que o lo ponemos así de duro… Y esto no es deslealtad, esto no es traición, esto es obligar a lo menos a hacer un debate sobre temas en los cuales hemos cometido errores. Y el Gobierno tiene el deber de corregirlos. Y, en particular, en la deuda de los profesores, señor Presidente, a lo menos, yo -reitero- no estoy disponible para votar a favor un presupuesto del Ministerio de Educación, si es que no entramos en el debate de cuándo vamos a resolver los temas de fondo.
Los jóvenes
técnicos en los países que ya he señalado (en Canadá, Australia y el País
Vasco) esperan una respuesta. Yo espero que
He dicho, señor Presidente.
¡Patagonia sin represas!
--(Aplausos en tribunas).
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