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Señor perdóname si te hablo en un lenguaje profano,
Mas no podría hablarte de otro modo, pues soy esencialmente pagano.
Por si acaso eres Dios, vengo a pedirte una cosa
En olas rimadas con fatigas de prosa.
Hay en el mundo una mujer, acaso la más triste, sin duda la más bella,
Protégela, Señor, sin vacilar; es ella.
Y si eres realmente dios y puedes más que mi amor,
Ayúdame a cuidarla de todos los peligros, Señor.
…
Como tú Señor, tengo los brazos abiertos aguardándola a ella;
Así lo he prometido y me fatigan tantos siglos de espera.
Se me caen los brazos como aspas rotas sobre la tierra.
¿No podrías, Señor, adelantar la fecha?
…
Señor, ahora de verdad estoy enfermo,
Una angustia insufrible me está mascando el pecho.
Y ese aerolito me señala el camino.
Amarró nuestras vidas en un solo destino.
Nos ha enlazado el alma mejor que todo anillo.
Señor, ella es débil y tenue como un ramo de sollozos.
Mirarla es un vértigo de estrellas en el fondo de un pozo.
Los ruiseñores del delirio cantaban en sus besos.
Se llenaba de fiebre el tubo de los huesos.
Alguien plantó en su alma viles hierbas de duda y ya no cree en mí.
Pruébame que eres Dios y en tres días de plazo llévame de aquí.
Quiero evadirme de mí mismo.
Mi espíritu está ciego y rueda entre planetas llenos de cataclismos.
Mi vida también sangra sobre la nieve,
Como un lobo herido que hace temblar la noche cada vez que se mueve.
Estoy crucificado sobre todas las cimas.
Me clava el corazón una corona de espinas.
Las lanzas de sus ojos me hieren el costado
Y un reguero de sangre sobre el silencio te dirá que he pasado.
…
Señor, yo también tengo mi vía dolorosa, mis caídas y mi pasión;
Saltando meridianos como un tigre herido, sangra y aúlla mi corazón.
Reina el amor en todas sus espléndidas catástrofes internas,
Mil rubíes al fondo del cerebro atruenan,
Y las plantas del deseo bordan el aire de estas noches eternas.
Poeta, poeta esclavo de aventuras y de algún sortilegio,
Soporto como tú la vida, el mayor sacrilegio.
Señor, lo único que vale en la vida es la pasión
Vivimos para uno que otro momento de exaltación.
Un precipicio de suspiros se abre a mis pies; me detengo y vacilo.
Luego como un sonámbulo atravieso el mundo en equilibrio.
…
V. Huidobro



















Me da miendo profanar esta dedicatoria, pero a la vez no me aguanto!
Quiero que lea tu bella que la sangre que corre a través de las venas de este poema, declara a la aurora en una dulce condena..
Tu la amas como los vientos que atraviezan el cielo
Ella debe comprender que un amor así, sólo se encuentra una sola vez dentro de este largo silencio
Sacrifica tus pasos, tus miedos, tus versos, tus deseos de muerte para evadir el sufrimiento de estos momentos y lucha por ella. No la dejes morir...
Ámala, entrega tu vida no huyendo, sino construyendo un suave camino para los dos sobre espinas, rocas y tierra.
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Luisa Lein